La fama de tu universidad vende el programa que ya conocen, no el que acabas de lanzar. Un programa reconocido se llena casi solo porque ya trae demanda instalada; uno nuevo necesita que alguien lo explique y lo posicione desde cero, y eso no pasa solo porque comparta logo con el programa estrella.

Mi lectura: cuando audito cuentas de instituciones veo el mismo patrón una y otra vez: el marketing vive de la marca, no genera demanda nueva. Eso funciona perfecto para el programa que todo mundo ya conoce y se rompe para el que nadie ha oído. Nadie se sienta a explicar por qué un alumno elegiría justo ese programa; se asume que la reputación de la universidad va a hacer el trabajo sola, y no lo hace.

Qué haría hoy: (1) trata cada programa nuevo como un lanzamiento aparte, con su propio mensaje y su propia prueba de que funciona —empleabilidad, testimonios, un profesor reconocido—, no como un anexo del programa famoso; (2) pon primero el por qué del alumno, no la malla curricular; (3) mide ese programa por separado, sin mezclarlo con el resto de tu matrícula.

Los programas famosos no necesitan tu ayuda. Los que nadie conoce, sí. Si quieres, revisamos juntos cuál de tus programas está viviendo de la fama de otro —y qué le falta para pararse solo. Aquí profundizamos en cómo generar demanda de aspirantes todo el año, más allá de la temporada de convocatoria.

Volver al blog