Porque está escrita para alguien que ya decidió, no para alguien que está comparando. Si tu landing explica el programa en el lenguaje del programa —materias, créditos, duración— en vez del lenguaje de la duda del alumno —qué voy a poder hacer, cuánto voy a ganar, si me va a servir—, un visitante que llega sin la decisión tomada se va sin convertir, aunque el tráfico sea excelente.

Mi lectura: casi todas las landings de programa que audito están escritas por alguien que entiende la disciplina, no por alguien que entiende por qué un alumno la elige. Son técnicamente correctas y comercialmente mudas. Si el visitante no llega ya convencido, la página no lo convence: solo lo confirma o lo pierde.

Qué haría hoy: (1) reescribe el primer bloque de la landing respondiendo la duda real del alumno, no el nombre del programa; (2) mete una prueba concreta —a dónde llegan los egresados, quién da las clases— antes de la malla curricular; (3) deja la malla y los detalles técnicos para después, para el que ya casi decidió, no para el que apenas está comparando.

Una landing no convence sola a nadie que llega dudando, pero puede dejar de perder al que ya casi decide. Si te sirve, aquí hablamos de por qué la misma pauta y el mismo mensaje para todos los programas te sale caro. ¿Revisamos juntos una de tus landings con esta lupa?

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